De un vistazo
| Edad | Cómo es el juego | Qué desarrolla | Actividades que encajan |
|---|---|---|---|
| 4–6 | Juego simbólico, exploración desordenada, juegos sencillos | Lenguaje, imaginación, primer autocontrol | Disfraces, ¿flota o se hunde?, torres de bloques, inventar cuentos |
| 7–9 | Juegos con reglas, colecciones, construcción, primeras aficiones | Lógica, constancia, cooperación, práctica de habilidades | Juegos de mesa, circuitos de canicas, experimentos sencillos, juegos de equipo |
| 10–12 | Proyectos largos, estrategia, creación, equipos | Planificación, autonomía, identidad, habilidad más profunda | Hacer cómics o películas, programación, ajedrez, retos de diseño, clubes |
De 4 a 6: primero la imaginación
A esta edad, el juego simbólico es un trabajo serio. Los niños prueban papeles, practican el lenguaje y aprenden a gestionar emociones y turnos. Funcionan mejor las actividades cortas con muchos materiales que tocar, y los adultos son compañeros de juego muy valorados.
De 7 a 9: reglas y habilidades
Los niños disfrutan con los juegos de reglas claras y con mejorar en lo que hacen. Coleccionar, clasificar y construir es habitual. Los intereses empiezan a parecerse más a aficiones, aunque todavía cambian a menudo.
De 10 a 12: proyectos e identidad
Los preadolescentes pueden sostener proyectos más largos y pensar con estrategia. Los intereses pasan a formar parte de cómo se ven a sí mismos, y los amigos cobran más importancia. Les viene bien más autonomía y responsabilidades reales en sus actividades.
Sea cual sea la edad, ayudan los mismos ingredientes: tiempo, materiales abiertos, un poco de reto y un adulto interesado que hace preguntas en lugar de dar respuestas.
Cada niño se desarrolla a su ritmo. Las edades son orientaciones generales, no metas.