Pequeños pasos que ayudan
- Apunta lo que hace cuando nadie le dirige
- Ofrece tres actividades cortas y distintas a la semana
- Anota a qué vuelve sin que se lo pidan
- Sigue cualquier chispa con una versión un poco más grande
Si la falta de interés va acompañada de tristeza persistente, aislamiento o cambios en el sueño o el apetito, habla con su pediatra.